domingo, 21 de septiembre de 2008

las fantasias sexuales


¿Es malo tener fantasías sexuales?
Las fantasías sexuales consisten en representar con la imaginación escenas o situaciones sexuales que no son llevadas a la práctica en la realidad.Si bien las fantasías sexuales son un complemento de la sexualidad y suelen proporcionar una cuota de erotismo en las relaciones sexuales, también existen algunos tipos de fantasías que pueden ser indicadores de que algo no está del todo bien.En primer lugar se encuentran las fantasías sexuales comunes a la mayoría de las personas, tales como tener sexo con alguna figura famosa, participar en una orgía, mantener relaciones sexuales con dos personas al mismo tiempo o tener un contacto homosexual, entre otras.Estas fantasías, generalmente no pasan de la imaginación y se suele recurrir a ellas cuando se trata de incentivar el deseo sexual.No siempre las fantasías sexuales incluyen a personas extrañas, en muchos casos las fantasías se desarrollan sobre situaciones que se desean vivir con la propia pareja y no se animan a expresarlo, ya sea practicar sexo anal, oral, distintas posiciones o cualquier tipo de variaciones.En estos casos lo aconsejable es comunicar y compartir esas fantasías ya que pueden ser muy enriquecedoras para la pareja.Diferentes de éstas son aquellas fantasías sexuales producto de la atracción hacia una determinada persona, y en las cuales imaginariamente se produce un encuentro sexual cargado de perfección y erotismo.En muchas ocasiones, cuando este encuentro se produce es probable que sea decepcionante, dado que aquello que fue idealizado por la fantasía muy raramente se corresponde con la realidad.Una fantasía puede indicar que existe un problema en la sexualidad de una pareja, cuando uno de los dos para poder llevar a cabo una relación sexual necesita excitarse imaginando que está con otra persona y esto sucede en forma frecuente es un claro indicio de que algo está fallando.Las fantasías sexuales a las que ha que prestar mucha atención son aquellas en las cuales las escenas de sexo representadas en la imaginación tienen como protagonistas a niños, violaciones, violencia o muerte.Si este tipo de fantasías se presenta en forma recurrente y por largos períodos posiblemente se esté frente a un problema psicosexual correspondiente al grupo de las parafilias, lo cual hace necesario solicitar ayuda profesional con el fin de analizar y encauzar los pensamientos.


monologo comico acerca de las fantasias sexuales

Comienza asi…
La muestra mas clara de que las fantasías nunca deberían
llevarse cabo es cuando intentas hacer el amor en la bañera:
aquí la fantasía es conseguir hacerlo sin romperte nada.
Para empezar… erótico no es. El se mete, y se queda encajado en
la bañera, con las rodillas en las orejas, y el periscopio intentando
asomarse. Y va el cachondo y te dice: ¡Venga, métete!
Y claro, como él ha cogido el mejor sitio, a ti te toca poner el
culo encima del tapón y que te dé el grifo en la nuca. Y entonces empieza
a moverse todo apasionado. ¡Y se monta allí una marejada…! ¡Chaf,chaf,
chaf…! Aquello parece "La tormenta perfecta"… Lo malo es que el que
está en la bañera no es George Clooney, es el capitán Pescanova.
Entonces te dice:
Vamos a probar otra postura; ponte tú encima, En ese momento se sale el
tapón y el desagüe te hace ventosa… Y piensas… "este tío ha
organizado un trío sin avisarme". Y cuando te das cuenta de que es el
tapón le dices:
¡Que se sale el agua, que se sale el agua!
Y el: No te muevas, busca el tapón…
Tú, tanteando, agarras lo primero que encuentras…
Y él grita: ¡Eso no es el tapón! ¿No ves que hay dos?
En ese momento, ya solo se te ocurre una solución:
Cariño, ¿por qué no nos vamos a la cama?…. Pero a dormir ¿eh? ¡Que estoy agotada!
Estas cosas nos pasan por intentar copiar lo que vemos en las películas.
Por ejemplo, la típica fantasía de mezclar sexo y comida, como en
"Nueve semanas y media", con las fresas, el melocotón en almíbar…
Vamos a ver: ¿qué es lo que tiene de sexy hacer macedonia encima de tu pareja?
Porque el almíbar tiene una característica muy poco erótica: a los tres
minutos se seca … y se queda como el Loctite. Claro, en la película
cortan, pero a ti te toca irte a la ducha con la cabeza pegada a sus
pelillos del pecho,con el culo en pompa y caminando hacia atrás …
que parecéis dos siameses.
Él: ¡Aaaaah, aaaaaah, aaaaah,….!
Y tú:
Pero, Paco, ¿cómo te puede excitar esto, tío?
Otro clásico de las fantasías es hacer el amor en un sitio público.
Por ejemplo, en un ascensor. ¿Lo han probado? Aquello se mueve más que
la madre de Marco. Y para colmo los vecinos no cooperan nada; tú
todavía estás enlos preliminares y ellos ya superexcitados:
¡¡¡¡Ascensoooooor!!!!
Otra fantasía muy típica es grabarse en vídeo. A mí me comentó una
amiga que lo había hecho, y que daba mucho morbo. Así que lo probé:
es supererótico….hasta que te ves …
El te pone la cinta todo emocionado, y cuando ves dos cuerpos
abrazados… ¡gordos!, dices:
Paco, te has equivocado de cinta, eso es un combate de sumo.
No cariño, somos nosotros, es que la cámara engorda.
¿Que engorda? ¿Y la mesilla de noche por qué no engorda?
Y luego está la fantasía favorita de los tíos: montar un trío con
dos tías. Aquí lo que más gracia me hace es cómo intentan
proponértelo…
Te van dejando pistas, con esa sutileza que ellos tienen:
Oye, ¿a ti te gustan los tres tenores? Si.
¿Y los tres cerditos? Sííí
¿Y las tres carabelas? Paco, ya está bien. ¿Qué quieres?
Yo nada… Oye… Esta cama es muy grande. ¿No? Y tu amiga Loli, muy liberal…
Y aquí ya le dices:
Paco, yo me conformo con cualquier cosa, pero a mi amiga Loli le gustan los hombres.
¿Es que es verdad! Si con una sola no pueden, ¿para qué querrán a dos?
Como no sea para fumarse después dos cigarros…
El otro día leí en una revista que una de las fantasías sexuales
más comunes entre las mujeres es hacer el amor de forma salvaje. Llega a
casa… que esté tu marido preparando la cena… - bueno, esto por si solo
ya sería una fantasía-, acercarte por detrás, arrancarle el delantal y
hacerlo en la mesa de la cocina.
Como en la peli esa de "El cartero siempre llama dos veces…" Que,
por cierto, con la que tenían allí montada, no me extraña que el tío
tuviera que llamar dos veces, ¡y quince!
¿Pero ustedes se imaginan esto en la vida real? Con las piernas
colgando, clavándote un tenedor en la nuca, y desollándote la rabadilla
con el rallador del pan, y encima, el cartero, venga a llamar:
¡Piiii, correos! ¡Piiii, correos!
Que es para decirle:
¡En eso estamos, pero no nos dejas!


......

Sabemos que la fantasía absoluta despegada de la realidad generalmente indica locura. Así como el apego excesivo a la realidad inhibe y empobrece la vida psíquica y el interjuego de comunicación emocional con los otros.
Una personalidad equilibrada suele discriminar cuándo es conveniente dejarse llevar por las fantasías y cuándo es necesario tener los pies bien plantados sobre la tierra.
En la vida sexual, las fantasías son un aliado necesario y gratificante. Constituyen puntos de apoyo fundamentales para el despliegue del erotismo. Como un estímulo que despierta el deseo, continúan desarrollándose durante el estado hipnoide que implica dejarse llevar por la excitación, apareciendo con más facilidad la transgresión de normas o valores que no se actuarían manifiestamente.
Sin embargo, muchas personas suelen temer a sus fantasías sexuales, tal vez porque ellas no coinciden con lo que es su vida real. Creen que si fantasean puedan desear llevar esas fantasías a la acción y hacer algo que no está permitido por su propia conciencia.
Estudiosos de la vida imaginativa de las personas en relación a su sexualidad han descubierto que las fantasías suelen ser uno de los elementos con mayor resistencia a ser compartidos con otros, aún con la propia pareja. El miedo, la vergüenza, el pensar que sólo uno es el que imagina “semejantes cosas”, suele actuar como inhibidor de las fantasías y de su comunicación.
La culpa empobrece la imaginación e, incluso, lleva a algunas personas a adoptar conductas sexuales totalmente opuestas a su fantasía por temor a ser descubiertas y criticadas. De este modo, también su vida sexual se ve empobrecida, porque estas personas manifiestan actitudes durante el encuentro sexual que realmente no sienten como satisfactorias.
Las parejas que se permiten fantasear y compartir sus fantasías, suelen jugar a que las llevan adelante y ellas incrementan su erotismo. Recordemos que el erotismo es estimulado por nuestros cinco sentidos y por nuestra vida interior representada por fantasías.
Las fantasías sexuales cumplen con varias necesidades. Generalmente tienden a completar una necesidad insatisfecha, cuando ésta se logra, ya no se necesita de esa fantasía en particular.
Algunas personas acuden a ellas para separarse de su pareja real durante la relación sexual, en su cabeza están con otro. Otras recurren a ellas para salir de la rutina del encuentro incluyendo o no a su pareja en su imaginación. Otras las utilizan para hacer con su mente lo que no harían con su cuerpo. Otras las utilizan simplemente para enriquecer el momento sexual. Hay quienes fantasean estando solos, y en su autoestimulación se sienten acompañados.
Una fantasía puede ser muy erotizante en un momento de la vida, perder su estímulo durante un tiempo y volver a recuperarlo más adelante.
Resulta interesante saber que sin fantasías la vida sexual plena es imposible. Aunque compartimos con el resto de los animales nuestra sexo genitalidad instintiva, lo que nos diferencia de ellos es nuestra vida anímica, nuestras emociones, nuestra imaginación, nuestras vivencias espirituales, en síntesis nuestro SER humanos.
Fantasear nos recuerda que somos humanos, que automatizarnos sexualmente, como en cualquier otra área de la vida, no nos permite vivir plenamente.

....

Las fantasías sexuales femeninas más comunes

Durante mucho tiempo se creyó que las mujeres carecían de fantasías sexuales. Claro, como no tenían necesidades eróticas, la imaginación no se les disparaba en esa dirección. Pero cuando se aceptó su autonomía sexual, comenzó a estudiarse su capacidad fantaseadora.
Las fantasías más comunes entre las mujeres, además de la comentada, por orden de frecuencia son:1.- Realizar prácticas sexuales que nunca serían capaces de llevar a la realidad. Esto incluye prácticamente cualquier cosa, y confirma el carácter liberador, lúdico, que tienen las fantasías eróticas. Las mujeres tienen este tipo de fantasía en mayor medida que los hombres. Un 28% de ellas se excitan así.
2.- A esa fantasía le sigue tener sexo con un extraño. Una de cada cinco mujeres (21%) fantasean de este modo. En ocasiones se trata de alguien conocido del inmediato entorno de la soñadora. Pero la mayor parte de las veces se trata de alguien visto fortuitamente por la calle, en el trabajo, o en cualquier otro ambiente cotidiano.
3.- Un 19% de las mujeres, sobre todo las más jóvenes, fantasean con que son obligadas a tener relaciones sexuales por conocidos o desconocidos. Ojo con esta fantasía, porque algunos (y, aunque menos, algunas) encuentran que la misma explica las violaciones de muchas mujeres. Nada es menos cierto que eso. Se trata de fantasías, de excitarse mediante hechos que pueden dar morbo por la situación creada a su alrededor (estar indefensos ante el otro puede ser excitante para muchas personas muy resolutivas en la vida real), pero eso no implica un deseo, ni directo ni indirecto, de ser violadas o de provocar violaciones.
4.- La actividad sexual realizada con más de una persona del sexo opuesto ocupa la fantasía del 18% de las mujeres. forma parte de esa necesidad de imaginarse situaciones que, probablemente, no serían capaces de realizar en la vida real.
5.- Un número mayor de mujeres heterosexuales que de hombres fantasean con tener relaciones sexuales con alguien del mismo sexo: 11%. Esto sucede así porque las mujeres reciben culturalmente el mismo gusto que los hombres por la belleza femenina y son capaces de admirarla sin tapujos homófobos.
6.- Finalmente, la fantasía que ocupa el último lugar entre las mujeres es la de obligar a alguien a tener relaciones sexuales sin su consentimiento o con un asentimiento forzado. Esta fantasía ocupa al 3% de las mujeres. Aparece con menos frecuencia que en los hombres, precisamente por ese modelo general del fantasear femenino que supone verse como receptoras de la actividad sexual ejercida por otros. En ese contexto, forzar a terceras personas a hacer algo está casi fuera de lugar, pues exigiría ser más activas que receptivas.

......

Fantasías sexuales masculinas + comunes

En el mundo sexual, tanto hombres como mujeres tienen necesidades similares, y por supuesto, también ello sueñan con fantasías sexuales. Siempre se supo que los hombres tenían una imaginación erótica desaforada. Se les ha considerado tradicionalmente tan fuertemente sexuados que se admitía como natural que fantasearan, aunque no se considerase siempre enteramente limpio que se imaginaran cosas guarras. Durante las fantasías, la imaginación se dispara y prepara situaciones, más o menos reales, que, habitualmente, la persona no se atrevería a hacer verdaderamente en su vida cotidiana. Es ese componente ficticio lo que hace atractivo algo que en la práctica puede no serlo para el sujeto. En el modo de fantasear influye notablemente el distinto modo en el que son socializados sexualmente los hombres y las mujeres. Ellos siempre tienden a fantasear situaciones en las que son los actores que hacen las cosas; mientras que las mujeres se imaginan siendo las receptoras de las cosas que le hacen otros. Hombres y mujeres fantasean por igualPrecisamente por eso, una variante muy excitante para ambos sexos es cambiar los roles e imaginarse ellos, que les hacen cosas, y ellas, que las hacen. Las fantasías homosexuales, que formarían parte de ese cambio de roles, son menos comunes entre los hombres que entre las mujeres por su fuerte socialización homófoba. Un número de hombres similar al de mujeres (71%) fantasean durante el coito. En tales ocasiones, el objeto de la fantasía suele ser la propia pareja situada en un contexto erótico diferente o, más comúnmente, otra mujer. La masturbación es el mejor momento para la fantasíaCon todo, las fantasías sexuales durante la cópula suelen ser más esporádicas que las acontecidas durante las ensoñaciones diurnas o, más frecuentemente, durante la masturbación. La masturbación es el mejor momento para la fantasía, ya que el hombre se encuentra a solas consigo mismo en un momento de intimidad que nuestra sociedad no nos concede con prodigalidad. Durante las ensoñaciones diurnas (soñar despiertos) se desarrollan las fantasías más elaboradas, con mayor número de elementos ambientales, lugares exóticos y enredos con algún tipo de argumento por simple que parezca. Los acontecimientos de días pasados, los deseos largamente reprimidos, las situaciones temidas o irrealizables, son la principal fuente de inspiración para la elaboración de estas fantasías; donde la pareja, sobre todo, o alguna desconocida son las protagonistas. Los hombres son menos propensos a elaborar historias complejas que las mujeres. Son más directos. Pero también les gustan los exotismos y los argumentos simples. Hombres y mujeres fantasean con sus parejas, durante la masturbación, en proporciones aproximadamente iguales: 75% ellos y 80% ellas. Pero sí que se encuentran diferencias en otros aspectos del fantasear masculino. Fantasías más frecuentes de los hombresLas 6 fantasía + comunes de los hombresLas fantasías más comunes entre los hombres, además de las historias que se montan con sus parejas, son, por orden de frecuencia: Realizar prácticas sexuales con personas extrañas. Casi la mitad de los hombres (47%) fantasean de ese modo; con conocidas y con desconocidas. La variedad parece que forma parte de las necesidades sexuales íntimas de los hombres, sobre todo de los más jóvenes, y las reflejan en sus fantasías. La fantasía que le sigue es la de tener relaciones sexuales con varias mujeres a la vez. Un hombre de cada tres (33%) fantasea de este modo. Le pasa siempre a los más jóvenes de ambos sexos. Un 19% de los hombres fantasean con actividades sexuales y situaciones en las que jamás se comprometerían en la vida real. Al contrario que las mujeres, que tienen más fantasías de ese tipo (un 28%). Quizás a los hombres les cueste esfuerzo pensar que existen actividades sexuales que serían incapaces de realizar. Le sigue la fantasía de obligar a una mujer a tener sexo. Un 13% de hombres tiene esta fantasía promovidos, probablemente, por el tipo de condicionamiento cultural masculino recibido, que les obliga a ser hacedores, agentes activos en toda relación sexual, consentida o no. Atención: se trata de fantasías. De cosas que se imaginan sabiendo que se encuentran en un mundo irreal. Sería tan injusto suponer que estos hombres son violadores en potencia, como conjeturar que las mujeres que fantasean con ser obligadas a tener sexo son potencialmente provocadoras de violaciones. Quizás por ese condicionamiento cultural de hacedores sexuales, un porcentaje de hombres relativamente pequeño (10%), en cualquier caso menor que el de mujeres, fantasean con la idea de ser forzados a mantener relaciones sexuales. Esta fantasía la tienen los más jóvenes de ambos sexos. Los de más edad, tienden a abandonar esta fantasía, como si la experiencia hiciera la idea menos atractiva. Finalmente, sólo un 7% de los hombres fantasea con tener relaciones sexuales con miembros del propio sexo. La homosexualidad, aún en términos imaginarios, parece ser algo inquietante para los hombres. El mismo tipo de homofobia que impide a muchos de ellos aceptar y disfrutar caricias sexuales en el ano, aunque se las proporcionen sus parejas femeninas. Se trata de un condicionamiento cultural que implica tanto a hombre como a mujeres. Recuérdese que tanto unos como otras aún emplean alguna que otra vez la voz marica como un insulto contra el sexo masculino.

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